lunes, 15 de septiembre de 2014

Sánchez Rosillo: un presagio de otoño


Querido Lucilio:

Ya están aquí los primeros días otoñales. Ahora me ha venido a las manos un libro de Eloy Sánchez Rosillo publicado en 1996 y titulado La vida, en el que hay un poema que presagia el otoño.

ROMA 1984

Me ha despertado, al alba, este alboroto hermoso
de la tormenta. Está el cielo de Roma
lleno de fuegos súbitos, de estrépitos, de vientos,
de grandes nubes negras que se empujan,
que entrelazadas giran hasta romperse y dejan
caer el agua a cántaros. Contemplo
con mucho gozo desde la ventana del cuarto
que ocupo en este hotel, en este Albergo
dei Portoghesi, el don que para mí supone
siempre la lluvia. No podría el verano
-transcurre agosto- darme otro presente que
más ilusión me hiciera. Nos fatiga
todo lo que cambia, y empezaba a cansarme
de los días azules que sin pausa
se han ido sucediendo. Agradecen los ojos
y el corazón esta tormenta que hoy
hace que todo sea, de pronto, diferente.
Baja el agua del cielo. Desde aquí
la veo resbalar sobre la vieja cúpula
de esa iglesia - la iglesia recoleta
de Sant'Antonio- y correr por los tejados
y azoteas del barrio. La mañana
avanza, pero apenas puede la luz del día
abrirse paso. Hay en el aire oscuro
un presagio de otoño que me pone en el pecho
cierta vaga tristeza.
                             Siento ya
notalgia de estas horas. Cuando los años pasen,
ocurrirá de nuevo en mi memoria
una antigua tormenta de verano. La lluvia
de esta mañana líquida de Roma
será entonces la lluvia que alguien irá escribiendo
con emoción y con melancolía.
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